Cuando la vida no sonríe…alegría

¿Que pienso sobre...? / 25 julio, 2015 / No Comments /

En el mundo en que vivimos, cargado de malas noticias, crisis, estrés, en el que a muchos de nosotros nos resulta difícil vivir y entender, ¿seremos capaces de mantener la sonrisa? Aún más ¿somos capaces de disfrutar de una alegría contagiosa y un dinamismo patente?

Si la respuesta es sí, tú eres un ejemplo de este artículo, pero si has respondido no, te invito a seguir leyendo.

¿De dónde surge esta alegría? ¿Puede disfrutarla cualquiera? Esta alegría es algo sincero y natural pero es algo que, en nuestra sociedad y sobre todo a nivel profesional no está bien visto.

Pero no siempre es así, si caminamos marcha atrás, comprobaremos que cuando somos pequeños, apenas bebés, la risa, la alegría es algo “obligatorio”, observemos a mamá, papá, abuelito, abuelita y todos aquellos que se crucen con el bebé. ¿Habéis observado el empeño, a veces, enfermizo, por conseguir que el bebé ría o sonría? Acaba de despertarse y le hacemos carantoñas para que ría… reflexionemos, cuando alguien interrumpe tu sueño y además pretende que te rías… ¿Cuál sería tu reacción?

Poco a poco el bebé aprende que la sonrisa/risa es el pago ante tanto esfuerzo y para los que le rodean, es una señal de que todo va bien, el bebé está sano, está feliz.

El bebé crece y en su más tierna infancia nuestros esfuerzos por hacerle reír se multiplican, es, en definitiva, esa alegría que se contagia. La sonrisa de un niño, el pago a nuestros esfuerzos.

Pero en bebé sigue su evolución, y con los años, nuestros esfuerzos por provocar su risa, su alegría disminuyen de modo inversamente proporcional a la edad de nuestro jovencito. Si ese joven intenta repetir cualquiera de nuestros gestos o artimañas de ayer para hacerle reír lo más probable es que obtenga un “no seas payaso” ( y lo triste, es que usamos payaso, del modo más peyorativo posible) “la vida hay que tomarla en serio” o “un poco más de seriedad” con lo que a esa edad “reprogramamos” nuestro centro de “felicidad” aprendiendo que si queremos ser algo en la vida, nos debe acompañar el rictus serio, casi triste, que poco a poco, se va instalando como nuestro gesto habitual.

Lo que no tenemos en cuenta, es que la alegría procede del arte de localizar, degustar, cultivar y conservar todo lo bello de la vida, tanto lo que puedas encontrar dentro de ti mismo, como en el exterior, ese exterior que percibimos tan hostil y del que nos defendemos en muchas ocasiones sin motivo.

¿Se puede aprender a disfrutar, a cultivar esa alegría?

¡Claro que sí! Pero para hacerlo hay que tener en cuenta algunos “secretos”…

  • Dale importancia al SER, es decir, la alegría debe estar dentro de ti y no depender de las circunstancias de cada día.
  • Sonríe, ríe cada día. Al menos la mitad de veces que lo hace un niño. ¿Cuánto tiempo hace que no ríes hasta llorar? ¿te acuerdas?
  • Confía en ti mismo y en la capacidad que tienes para hacer de cualquier situación algo mejor, pero no solo para ti, sino también para los demás.
  • Cuida tu cuerpo, cuando te sientes bien físicamente, resulta un poco más fácil hacerlo emocionalmente. Si consigues ambos requisitos, estarás estimulando tu buen humor, tu creatividad y así potenciarás tu salud y bienestar.
  • Atrévete a ser distinto, original y tú mismo, pero de modo pleno.
  • No dejes morir tus sueños, mantenlos vivos, aunque ya no tengas edad para aquel proyecto que tienes en mente hace años…. Pero… ¿de verdad, no puede llevarse a cabo ahora?
  • Elije tu estado de ánimo, que sea independiente de las circunstancias, de ese modo, tal y como decía David Komsi “Si tu alegría de vivir es independiente de las buenas cosas, su ausencia no tendrá el poder de hacerte infeliz”

Finalmente, un secreto muy importante, tal vez el más importante de todos, COMPARTE tu alegría.

¿Por qué no poner hoy una flor… cualquiera, en un lugar destacado de nuestro establecimiento, con un cartel que diga “Necesito una sonrisa para seguir siendo bonita”

¿Por qué no sorprender a nuestros clientes, amigos o aquellos que nos rodean regalándoles la mejor de nuestras sonrisas y un bonito cumplido? Hoy te veo muy bien, Bonito traje….

Aunque no sea más que por egoísmo, porque es más fácil trabajar en un ambiente alegre, porque la alegría es la mejor campaña de marketing que podemos hacer para nuestro negocio, porque un cliente recuerda mucho mejor alguien que le atendió con alegría, ¡Atrévete! De ti depende.

 

“La alegría está en todo. Hay que saber extraerla”  Confucio.


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