La Empatía

Experiencias / 30 julio, 2015 / No Comments /

Soy coach, una profesión exigente ya que te obliga a mantenerte siempre actualizado y alerta ante las innovaciones que se van produciendo cada día. Cada vez más, al impartir una conferencia o un curso sobre habilidades sociales, hay una palabra que todo el mundo pronuncia y de la que algunos se consideran abanderados y propietarios únicos: La empatía.

Yo hace muchos años, (creo que empiezo a tener demasiados :-)) cuando empecé a observar cómo se popularizaba el concepto me alegré mucho. Creo que es una habilidad básica en las relaciones tanto personales como profesionales. Tuve la sensación que, si todos comprendíamos el concepto y lo poníamos en práctica, el resultado sería una sociedad con muchas más posibilidades para conseguir una comunicación eficaz y  con infinitas posibilidades para evitar y/o solucionar otros tantos conflictos.

Estoy segura que del grupo de personas que puede leer este artículo, alguien se preguntará ¿qué es eso de la empatía que está tan de moda? Tiene razón, para lograr una buena comunicación, lo primero es entendernos…

Si buscamos este término en Google, una de las primeras entradas que aparecen es la de la Wikipedia, que la define como:

La empatía (del vocablo griego antiguo εμπαθεια, formado εν, ‘en el interior de’, y πάθoς, ‘sufrimiento, lo que se sufre’), llamada también inteligencia interpersonal en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

Algunos estudios señalan la existencia de rasgos afines a la empatía en algunos animales no humanos, como por ejemplo los roedores u otros primates. En este sentido, se podría confirmar el argumento de que el origen de la empatía se sitúa en mecanismos neuronales básicos desarrollados a lo largo de la evolución.”

No sé si quien está leyendo este blog y tiene dudas acerca del concepto, le ha quedado suficientemente claro… tal vez en el Diccionario de la Real Academia obtengamos un poco más de información:

“empatía.

(A partir del gr. ἐμπάθεια).

  1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.

  2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.”

Bendito diccionario, siempre lúcido, ahora sí que el concepto es claro como la luz del día. Seguro que habéis pensado, es lo mismo que cuando le digo a alguien ponte en mi lugar ¡justo! Se trata de ser capaz de ponernos en el lugar de la persona con la que nos comunicamos. ¿Fácil? A mí no me lo parece, o más exactamente me parece fácil pedir a los demás, ponte en mi lugar, pero ¿modificar mi punto de vista? ¡Uf! Al menos requiere un esfuerzo, es una habilidad que nuestra mente no tiene “de serie”, hay que trabajarla. Si lo conseguimos, esta técnica nos permitirá comprender mucho mejor a nuestro interlocutor evitando esa “costumbre” de escuchar juzgando todo lo que oigo.

Alguien poco empático, entenderá que todo lo que otra persona hace o dice, seguro que tiene una razón ¡¡¡molestarlo!!, alguien demasiado empático, será capaz de renunciar a sus propios intereses para defender los de su interlocutor.

Justo estos dos extremos los vemos  a diario en nuestros salones y ¿por qué no decirlo? En nuestra vida cotidiana.

Os animo a practicar la empatía. ¿Cómo? Veamos:

Ante todo, debemos tener en cuenta que esta es una habilidad que debemos trabajar desde la voluntad.

Escuchemos con los cinco sentidos a nuestro interlocutor, haciendo un esfuerzo de comprensión.

Olvidemos aunque sea un instante nuestros prejuicios, opiniones personales y cualquier cosa que pueda “adulterar” el mensaje que recibimos.

Desterremos la idea que si comprendemos al otro, debemos abandonar nuestras ideas. Es una idea equivocada, lo que pretendemos es buscar puntos comunes que faciliten el acercamiento, la comprensión, la transmisión objetiva de un mensaje.

Y sobre todo, trabajemos primero haciendo una revisión de nuestra capacidad para percibir a los otros, ya que todos tenemos tendencia a introducir elementos inconscientes y subjetivos que “falsean” nuestra percepción.

¡¡¡Ánimo!!! Es mucho más fácil de lo que parece…

 

Nota: Este post se publicó en Mazuelas Profesional


Tags : | |

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: